Drogas auditivas, una adicción silenciosa entre los jóvenes

Mareos, confusión, alteración y hasta alucinaciones son algunos de los efectos  de escuchar audios que prometen sensaciones muy parecidas a las que provoca la marihuana, cocaína y LSD, los expertos y medios de comunicación las han llamado “drogas auditivas” 

Estas “drogas” cobraron relevancia en el portal de descargas I-Doser en 2007 y con el auge del internet,  las redes sociales e influencers, poco a poco llamaron la atención de los jóvenes. Las investigaciones sobre sus efectos en adolescentes tomaron relevancia en los medios de comunicación de latinoamérica con reportajes, y hasta un episodio en el popular programa mexicano “La Rosa de Guadalupe” transmitido por Televisa.

¿En qué consisten las drogas auditivas?

Son audios que generan placer a quienes los escuchan y con el tiempo se convierten en una adicción. Su funcionamiento no es el mismo que una droga tradicional, es totalmente sonoro y a veces se complementa con imágenes que acompañan  su reproducción. Te preguntarás qué tienen de distinto a la música que normalmente escuchamos y nos genera placer, pues esto va más allá. 

Estos contenidos alteran y dañan el canal auditivo, con frecuencia impactan la conciencia del consumidor, es decir, los dirigen a un estado de “trance” que provoca excitación, adrenalina y emoción. Estos audios llegan a una zona del sistema nervioso central relacionada con el equilibrio y el vértigo debido a que llegan por órganos del oído.

Los sitios web que comercializan estos audios manejan precios que van desde US$1 hasta los US$30, aunque no es necesario invertir en estos productos sonoros, hay portales que los facilitan en versiones de 1 a 15 minutos gratuitamente y  pueden ser escuchados por horas. 

En 1839 Heinrich Wilhelm Dove descubrió el efecto de las ondas o tonos binaurales captadas por el  cerebro humano. El físico estudió los efectos de escuchar sonidos con frecuencias distintas en cada oído, por ejemplo: escuchar un sonido de 550 Hz en uno y en el otro 600Hz, al analizarlos se dio cuenta que  esto causaba un pulso binaural.

Jeison Palacios, director del programa de Psicología de la Universidad Manuela Beltrán, Colombia, explicó que estas ondas o tonos binaurales son apenas percibidas por el oído causando que el cerebro modifique su estado fisiológico y genere cambios en el comportamiento físico-motor y conductual. Como en otras adicciones, es constante el mal humor, los tics en manos, pies, hombros y ojos. 

¿Qué sensaciones pueden provocar estas “drogas”?

Estos audios generan estados de relajación y alucinación, los consumidores aseguran que su respiración y frecuencia cardiaca cambian, pueden presentar sudoración excesiva y adormecimiento. Explican que un ambiente aislado y silencioso son ideales para su consumo. 

“Yo no creo que sea algo malo, esto me relaja, me encierro en mi cuarto con mis audífonos y no molesto a nadie. Por lo general lo hago cuando llego de la prepa, me causa sueño, hormigueo en el cuerpo, pero hormigueo que me gusta y una agitación en el pecho como cuando estás en un concierto de tu banda favorita, hasta sientes que tu cama va al ritmo de la música”

Christian Martínez, un joven mexicano de 17 años de nivel preparatoria que sueña con estudiar ingeniería en audio.

Este consumidor presenta una leve sordera en el oído derecho, de acuerdo con su familia, también ha manifestado problemas de ansiedad, y en ocasiones ha sufrido de ataques de pánico. Aunque no ha sido diagnosticado profesionalmente, estos síntomas coinciden con la descripción de los expertos que estudian los efectos de escuchar estos audios constantemente. 

¿Qué efectos negativos tienen en los consumidores?

El consumo de estos audios altera el ritmo del cerebro causando problemas de atención, concentración y variación en los horarios de sueño, incluso hasta un aislamiento social. De acuerdo con investigadores de la Universidad Manuela Beltrán de Bogotá, la edad más vulnerable a este contenido está en la adolescencia, entre los 14 y 20 años. Esto puede variar, basta con  que la persona interesada tenga un dispositivo conectado a internet y una par de audífonos

Aunque no existen evidencias científicas o alguna institución que respalden esta forma de consumir los audios, estos sonidos han llamado la atención de los otorrinolaringólogos por los efectos que provoca en la zona meso-limbica (encargada de regular los estados emocionales, de activación y relajación) del sistema nervioso se altera. 

Lo cierto es que es un problema silencioso que afecta a los jóvenes con mayor frecuencia, no hace falta explicar los daños que sufre el oído con el uso constante de audífonos, la música alta y la contaminación auditiva en las grandes ciudades. Lo importante es atender cualquier tipo de consumo que dañe la salud de las personas. 

Este tipo de “droga” cobró relevancia por la moda que generó en los adolescentes, sin embargo las investigaciones son reducidas, las páginas donde se comercializan no han sido penalizadas o bloqueadas. Los tratamientos se limitan a especialistas del oído, dejando a un lado el tratamiento emocional de las personas que buscan satisfacerse de este modo. ¿Será este un escalón al consumo de otras sustancias?